jueves, 7 de junio de 2012

La ampliación del espacio cognitivo en el eje ontogenético.


Thomas Wynn (1979, 1981, 1985), aplicó el modelo de Jean Piaget de las etapas del desarrollo
a la filogenia humana.
·         En una primera etapa, la inteligencia de los niños es de tipo sensomotriz, de pura actividad, sin representaciones internas de las acciones. Esta etapa puede observarse en los primates en general.
·         En una segunda etapa, la inteligencia se caracteriza por la representación interna de tareas simples, con planificaciones de las acciones restringidas a prueba y error. Wynn identificó esta etapa en los chimpancés y en la tecnología olduvaiense.
·         En la tercera etapa, las inteligencia es capaz de representar y coordinar cambios en diversas variables, de forma que es posible anticipar el resultado de una secuencia de funcionamiento o construir la secuencia operativa adecuada a a un resultado deseado. La planificación es compleja y los errores pueden ser revisados y corregidos. Esta etapa es identificada por Wynn en la tecnología bifacial de hachas de mano achelenses.
Wynn concluye que el desarrollo pleno de la cognición se logró hace 0,3 Ma.

El crecimiento del cerebro pudo deberse al aumento en la duración de la infancia. El crecimiento del cerebro se prolonga cierto tiempo después del nacimiento. En los chimpancés, el cerebro crece 250 cc, durante su infancia, de unos cinco años. La prolongación de la infancia implica la prolongación de la lactancia y el aumento del intervalo entre nacimientos con la consiguiente disminución de la fertilidad.
La solución evolutiva al compromiso entre el aumento del tiempo de infancia y el mantenimiento de la fertilidad fue la progresiva aparición de la niñez, cuando la cría no precisa de lactancia mientras mantiene el crecimiento.
Philipp Khaitovich et al (2012) encontraron que en los seres humanos, el apogeo de la expresión de los genes sinápticos en la corteza prefrontal, que controlan la formación y matneimiento de conexiones sinápticas, se retrasa hasta la edad de cinco años, a diferencia de los chimpancés y los macacos, donde esto ocurre en el primer año de vida.
·         Homo habilis y rudolfensis disponían de una infancia de hasta cinco años y un periodo juvenil de otros cinco años que daría paso a la aptitud para la reproducción sexual.
o    El periodo de infancia pudo reducirse gracias a la incorporación de las grasas animales a las dietas de las crías. Esta dieta, más rica, pudo abastecer los requerimientos energéticos de un cerebro más grande.
·         Según Trinkaus, el desarrollo dental de un niño neandertal de 8 años era comparable al de un niño sapiens de varios años más. Ana Mateos et al (2012) han confirmado una tasa de crecimiento mucho más lenta en neanderthalensis.
·         Los humanos actuales disponemos de un tiempo de desarrollo de alrededor de 18 años que incluye dos etapas nuevas: niñez y adolescencia.
o    Nueve meses de desarrollo fetal.
o    Infancia: lactancia y dentición decidua. Crecimiento muy rápido del cerebro. El primer año, a una velocidad similar a la que se produce durante el desarrollo fetal.
o    Niñez o segunda infancia. Hasta los seis o siete años, con la aparición de los primeros molares defintivos. A los siete años, el cerebro alcanza el tamaño defintivo.
o    Juventud. Hasta los once o doce años, cuando surge el segundo molar permamente
o    Adolescencia.

Si creemos que el lenguaje es un elemento pragmático de comunicación y por tanto las posibilidades de comunicarse dependen de la habilidad que nosotros o cualquier otro ser pueda adquirir, entonces tendrá sentido rastrear en cualquier indicio una huella de su poder semántico, de su sentido simbólico o lingüístico encaminado a transmitir a otros informaciones acerca de uno mismo o del entorno (Skinner, Postal).
o    Esta forma de ver las cosas tiene sus raíces en el empirismo británico (Hume).
o    La mente es una pizarra vacía en la que la experiencia va grabando sus signos.
o    Existen apoyos experimentales sobre la capacidad de algunos primates para transmitir mensajes con contenido semántico.
§  Los chimpancés no han podido adquirir una competencia lingüística como la nuestra.
§  Algunos sistemas de comunicación de los primates resultan ser bien cercanos en sentido e incluso intención a los nuestros. Por ejemplo, las alarmas selectivas de los monos verdes (cercopithecus aethiops) que establecen de una manera muy clara unas identificaciones fonético semánticas precisas y discretas. Esto supone la posesión de un sistema cognitivo de representación muy complejo. Los experimentos han demostrado que estos monos captan los significados de las llamadas y que sus reacciones no son meras respuestas a los sonidos.

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