viernes, 6 de enero de 2012

Monte Verde: pobladores tempranos de América del Sur.

En 1970 el campesino Juan Barría, de Salto Chico, encontró un hueso de mastodonte cuando reparaba un sendero de bueyes junto al estero (arroyo) Chinchihuadpi.

Localización del yacimiento de Monte Verde.

Fue examinado por el antropólogo norteamericano Tom Dillehay, quien creyó notar en el hueso marcas de hacha. En el verano de 1977 con cuatro alumnos voluntarios, desenterró más de una docena de piezas correspondientes a animales del Pleistoceno, en muy buen estado de conservación. El lugar había sido un basurero de los primeros habitantes de Sudamérica. A pocos metros encontró los restos del campamento. Por alguna razón, el nivel freático subió sorprendiendo a los pobladores que abandonaron el campamento apresuradamente. El campamento se cubrió de sedimentos y por encima se formó una turbera volcánica que protegió los objetos del ataque bacteriano y de la humedad.

Monte Verde.

Este es un resumen de los hallazgos:
  • Cientos de artefactos.
    • 650 piezas de piedra. Varios tipos de herramientas de piedra, distintas a las de Clovis,  incluyendo piedras esféricas con una ranura, que pudieron ser utilizadas para arrojar con honda. Gran número de piedras de moler. Algunas lascas con retoques bifaciales.
    • 380 piezas de madera. Una gran variedad de artefactos de madera. Entre ellos, palos para cavar, lanzas, y un mortero. Una zona, al este del yacimiento, estaba dedicada a la tala y almacenaje de madera.
    • Unas boleadoras de cinco centímetros, probablemente un juguete.
    • Fragmentos de cordeles y pedazos de piola hechos de juncos.
  • Chozas
    • Cimientos madera de al menos 12 viviendas (área D-W). De 3-4,5 m de ancho, con paredes medianeras, formando dos estructuras paralelas. Las paredes estaban formadas por una armazón de madera joven recubierta de pieles de mastodonte. Cada choza contenía un hoyo de poca profundidad revestido de arcilla donde se amontonaba el carbón encendido para proporcionar calor aunque no para cocinar.
    • Grandes hogares fuera de las chozas posiblemente para cocinar.
    • Chozas adicionales en la orilla sur del arroyo.
    • Estructura en forma de espolón (área A-C) apoyada en guijo del arroyo.
  • Alimentos y plantas.
    • Se encontraron mondas de patata en un cuenco de madera y 11 especímenes de patata silvestre. Las plantas fueron muy importantes en la dieta de la gente de Monte Verde. Se identificaron restos de 42 especies comestibles (23 no locales), incluidas las patatas silvestres, bambú, setas, semillas de junco, diversas bayas, frutos secos y frutas. Algunas plantas fueron traídas desde 400 km de distancia.
    • 23.000 partes de plantas de 55 taxones locales.
    • 38 trozos de carne y cuero.
    • 6 variedades de algas.
  • Exóticos. Una gran variedad de artículos no disponibles a nivel local fueron importados por la gente de Monte Verde: plantas, piedras laminadas, cuarzo, y betún (una especie de alquitrán adhesivo).
  • Plantas medicinales y alucinógenas. Del espolón de la zona A-C fueron recuperados los restos de unas 27 especies , incluyendo masas compactas masticadas. El espolón pudiera ser utilizado para la administración de medicamentos, tal vez mediante rituales chamánicos. Se encontraron hojas masticadas de boldo, planta medicinal usada actualmente por los habitantes de la zona.
  • Carne. Huesos de animales bien conservados, la mayoría de mastodontes. Uno de los huesos todavía tenía un pedazo de carne adherida. El mastodonte se extinguió en América hace 11000 años.
  • Huella. Se conserva la huella en el lodo de un niño de unos nueve años.
  • Excrementos.
Los hallazgos forman una colección almacenada en el Museo Histórico y Antropológico Maurice van de Maele de la Universidad Austral de Chile en la ciudad de Valdivia, XIV Región de Los Ríos.

Monte Verde. Croquis. En color rojo, excavaciones principales. En naranja, excavaciones de prueba. Las habitaciones residenciales se hallaron en la zona D-W. A los hallazgos de la zona A-C  se le han dado una interpretación simbólica religiosa.
Monte Verde. Reconstrucción.
Se trataba por tanto de un poblado planificado, quizá de carácter permanente. Sus habitantes poseían un profundo conocimiento de los recursos de la región y los utilizaban con gran habilidad. Junto al mar había grandes bosques. Usaban cada madera según su dureza: luma, tepú, coigüe, para utensilios; radiatas y otros, como leña. Se movían desde Valdivia hasta Chiloé recolectando hierbas y frutos igual que hoy: murta, maqui, manzanilla, y hacían curiosas bolitas de hojas de boldo que se supone consumían para relajarse con sus propiedades alucinógenas e inductoras de sueños alterados. Periódicamente viajaban al mar y traían sal, algas y mariscos, igual que los actuales chilotes. Dejaron conchas y huesos en el mismo basurero.
El hallazgo se fechó en 12500 años a.C. Esta datación suponía un problema pues obligaba a revisar el paradigma Clovis y anticipar la fecha en que el ser humano llegó a Sudamérica hasta al menos el 23000 a.C. Durante 10 años se acusó a Dillehay de impostor. Hasta que en 1997 un millonario texano llevó a diez de los más connotados antropólogos norteamericanos, junto a dos periodistas de National Geographic. Tras examinar las pruebas y efectuar dataciones con carbono 14, todos ellos reconocieron la autenticidad del yacimiento.

En 2007 Monte Verde se relacionó con el yacimiento de Pilauco Bajo, que sería un lugar de carroñeo de los habitantes de Monte Verde.

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