lunes, 3 de septiembre de 2012

Compromiso entre la bipedación y el parto.


Salvo en el caso de los humanos, los mamíferos paren con bastante facilidad. El feto humano sigue para el parto una trayectoria curva para salir por delante de los isquiones, lo que le obliga a flexionarse y girar en la pelvis.
Se pensó que el origen de estas dificultades era el extraordinario desarrollo cerebral humano, pero actualmente se cree que la razón de las dificultades del parto hay que buscarla en los cambios que la pelvis sufrió para facilitar la bipedación. La reducción de su altura, cerró la abertura del canal del parto. La forma como la naturaleza ha resuelto ese problema es muy conocida: huesos craneales todavía blandos en el feto, nacimiento en un estado muy inmaduro, largo periodo de exterogestación y diseño de la cadera de la hembra menos forzado por la postura bípeda.
Este problema ya existía en el Australopithecus, y fue acrecentándose a medida que el cráneo fue creciendo.
  • Según Dunsworth (2012) la gestación humana tiene una duración comparable a la de los demás simios y los bebés humanos son superdesarrollados. Para él, el tamaño de la pelvis no es un problema para caminar ni para el nacimiento. La gestación se detiene porque la madre no es capaz de suministrar la energía necesaria. Por otra parte, la selección natural pudo favorecer el nacimiento temprano pues permite que los bebés puedan aprender de la experiencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada