martes, 25 de enero de 2011

El cerebro feliz.

Vídeo producido por la Universidad de Navarra.



La risa es un universal: en todas las culturas, los humanos ríen. Incluso los ciegos ríen. Por otra parte, la risa es propia del Homo sapiens.

Según Richard Wiseman, los chistes más graciosos y universales son los que utilizan los juegos de palabras para crear una situación absurda. El documental nos presenta las áreas cerebrales implicadas en el proceso. Nuestro cerebro dispone de un área anunciadora de errores localizada en la zona media posterior de la corteza frontal. Al detectar algo absurdo, se activan unas neuronas productoras de dopamina, en el área ventral tegmental. La doapamina estimula el interruptor central del sistema de recompensa, en el núcleo accumbens, que envía señales de felicidad a la corteza prefrontal. Al mismo tiempo, el sistema de recompensa y placer del núcleo faciales se encarga de generar la reacción eufórica que transmite a la corteza premotora.

Hombres y mujeres procesan esta información de forma diferente. Las mujeres activan más las áreas del lenguaje y la memoria a corto plazo. Generan más actividad en el interruptor central del sistema de recompensa. Podemos decir que aunque los hombres cuentan más chistes, las mujeres disfrutan más con ellos.

Reír es saludable; las personas con buen humor viven cuatro años más. La risa y el humor favorecen la memoria a corto plazo, aceleran el ritmo cardiaco, aumentan el aporte de oxígeno al cerebro, disminuyen el estrés y el riesgo de infarto y el sistema inmunitario es más sano.

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