jueves, 8 de marzo de 2012

Gestalt. Teoría de la forma. Ley de la figura y del fondo.

Las figuras nos aparecen como colocadas sobre un fondo. La figura se convierte en una referencia: ofrece más estabilidad, más resistencia a la variación, a las perturbaciones. El fondo pasa desapercibido por la presencia de la figura.
En los mapas geográficos vemos como figura la tierra, mientras el mar lo concebimos como fondo; por ello nos resulta más fácil recordar la forma de una nación que la de un mar o un océano. Al leer cartas marinas de los mismos lugares, quedamos sorprendidos y a veces no reconocemos los lugares, al presentársenos las aguas como figuras, mientras las tierras son los fondos.

En un campo perceptivo heterogéneo aparece como figura:
  1. Lo que ofrece un contorno. Cuanto más regular y simple sea, más contrastará sobre el fondo.
  2. Lo que se diferencia con respecto al fondo, lo que es más pequeño, más homogéneo.
  3. Lo que ofrece direcciones privilegiadas en el espacio.
  4. Lo que está organizado.
El planteamiento figura-fondo tiene especial importancia para representación del espacio pictórico. Al presentarse unas figuras que están "sobre" un fondo, se obtiene una percepción "en profundidad", que traslada la figura a un primer término, fuera del plano real de la representación, y deja el fondo a cierta distancia indefinida. Se organiza así, con simples formas bidimensionales que operan en el plano, una nueva dimensión de relieve que se estructura en la dirección perpendicular al plano.

Esta ley se aplica en la pintura, pues en las representaciones planas la figura y el fondo ofrecen las siguientes propiedades perceptivas:
  • Cuando dos campos tienen la misma línea límite común, es la figura la que adquiere forma, y no el fondo.
  • El fondo parece que continúa detrás de la figura.
  • La figura se presenta como un objeto definido, sólido y estructurado.
  • La figura parece que tiene un color local sólido y el fondo parece más etéreo y vago.
  • Se percibe la figura como más cercana al espectador.
  • La figura impresiona más y se recuerda mejor que el fondo, que queda indefinido.
  • El límite o línea que separa figura y fondo, pertenece siempre a la primera.
David Katz agrega otra importante diferencia:
  • La distancia de la figura puede ser fijada con más precisión que la distancia al fondo que queda por detrás a distancia indeterminada.

    Edgar Rubin. Dependiendo de cómo nuestro sistema perceptivo-cerebral seleccione la forma, percibimos una vasija o dos caras.
Variante de la ilusión de Edgar Rubin.

Alex Grey. Bardo Being.
Dunken K. Bliths. Maíz virgen.


En esta ilustración podemos comprobar el efecto de la forma sobre la percepción. En función de la selección de la forma que voluntariamente escojamos, observamos una vasija o dos caras. Se puede comprobar además que el color, blanco o negro, no influye para formar figuras o fondos.
Salvador Dalí. Mercado de esclavos con el busto invisible de Voltaire. 1940

Salvador Dalí ofrece gran cantidad de obras con dualismo formal. En este cuadro, cuando consideramos figura el busto de Voltaire, las cabezas de los individuos que entran por el el arco se convierten en ojos.

Maurits Cornelis Escher.


En esta obra de Escher apreciamos distintas figuras en función de la selección de formas claras o de formas oscuras.
Giuseppe Arcimboldo. Primavera. 1591.
Giuseppe Arcimboldo. Vertummus (retrato de Roberto II)

Giuseppe Arcimboldo es otro pintor que utiliza habitualmente la alternancia de figura y fondo. Si miramos los conjuntos como unidades volumétricas aparecen las caras.

No podemos olvidar a nuestro gran Octavio Ocampo, a quien dediqué una entrada en el blog: http://jmflseixalbo.blogspot.com/2010/04/octavio-ocampo-ilusiones-opticas-y.html

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