martes, 13 de diciembre de 2011

Origen del lenguaje humano.


Si llamamos lenguaje a cualquier tipo de comunicación, es evidente que la mayoría de los animales tienen lenguaje. Probablemente también lo tienen algunas plantas. Pero debemos situarnos en definir el lenguaje únicamente por la doble articulación: una correspondencia fonético/semántica entre las palabras entendidas como sonidos y las mismas palabras entendidas como significados.
  1. La primera articulación transforma en palabras una serie de sonidos (consonantes y vocales) modulados en la nasofaringe, en la posición y forma de la lengua con respecto al paladar o los dientes, y en la diferente abertura bucal.
  2. Una segunda articulación transforma series de palabras en frases. Aunque una sólo palabra (nunca un solo sonido) pueda ser de valor semántico “¡cuidado¡”, o “granada” como dicen los marines para simplificar; o “armas” en la jerga de los guardaespaldas para expresar que un arma de fuego esta amenazando al pupilo guardado, se necesita una frase, de doble articulación para comunicar significados específicos. La segunda articulación permite una cantidad virtualmente infinita de mensajes. La segunda articulación requiere la intervención del cerebro.
    1. Para Calvin (1994) con la aparición del humano de aspecto moderno se produjo un salto cuántico en rapidez de comprensión y previsión, relacionado con las ventajas que significa el lenguaje de doble articulación.

Los signos de evolución del lenguaje suelen rastrearse en tres fuentes:
1.   La laringe y el basicráneo.
a.     Holloway, considera que H. erectus pudo hablar.
b.    Laitman (1984) y Liebrman (1984) apuntan a un lenguaje desarrollado solo en H. sapiens.
c.     Krantz (1988) atribuye a una última mutación, hace menos de 50.000 años, el último paso para el lenguaje.
2.   El cerebro.
a.   Tobias advierte una expansión incipiente en las áreas de Broca y Wernicke de A. africanus y H. habilis.
3.   Los objetos manufacturados capaces de indicar un pensamiento simbólico.

La necesidad de coordinar los movimientos de las dos manos para poder tallar piedras implica cambios cerebrales importantes. Hay investigadores que correlacionan la aparición filogenética de la lateralización del cerebro en los homínidos con las tareas diferentes que una y otra mano deben llevar a cabo para tallar una piedra. Recientemente se ha demostrado que dos áreas del córtex, la del córtex motor primario y la del suplementario, intervienen en el control de los movimientos coordinados de las manos. La coordinación es automática y de hecho resulta muy difícil evitarla.
Las manos humanas se desarrollan al par que el aumento de cerebración, lo que supone que la utilización de las manos para elaborar instrumentos requiere un gran nivel de información y estructuración neuroencefálica, no sólo para realizar el descubrimiento de cómo hacerlo, sino también para transmitir esta información al resto de la especie. Esto requeriría que la habilidad se uniera al desarrollo del lenguaje.

El origen del lenguaje

Respecto al origen del lenguaje, no podemos ir mucho más allá de donde llegó Darwin es decir:
  • Se trata de una conducta instintiva.
  • Su aparición se debe a causas naturales. Existen unos indicios anatómicos y unos indicios culturales.
    • Las estructuras anatómicas que tienen alguna relación con el lenguaje como son ciertas áreas del cerebro o del conducto vocal de la parte superior de la laringe.
    • En el aspecto cultural se halla la existencia de una conducta simbólica.

El lenguaje es uno de los rasgos de la conducta más distintivos de nuestra especie. Nos encontramos con dos certezas:
-       La condición de apomorfia del lenguaje hace que exista una seguridad absoluta de que es un fenómeno que tuvo que evolucionar dentro del linaje humano.
-       Sin embargo tenemos la paradoja de que no sabemos cómo y cuándo tuvo lugar esa evolución.
Nuestra visión sobre la evolución del sistema comunicativo de nuestra especie se verá afectada por la idea que tengamos de lo que es el lenguaje humano.
-       Si adoptamos una postura pragmática y creemos que el lenguaje es un elemento pragmático de comunicación y por tanto las posibilidades de comunicarse dependen de la habilidad que nosotros o cualquier otro ser pueda adquirir, entonces tendrá sentido rastrear en cualquier indicio una huella de su poder semántico, de su sentido simbólico o lingüístico encaminado a transmitir a otros informaciones acerca de uno mismo o del entorno.
o    Esta forma de ver las cosas tiene sus raíces en el empirismo británico (Hume).
o    La mente es una pizarra vacía en la que la experiencia va grabando sus signos.
o    Existen apoyos experimentales sobre la capacidad de algunos primates para transmitir mensajes con contenido semántico.
*       Los chimpancés no han podido adquirir una competencia lingüística como la nuestra.
*       Algunos sistemas de comunicación de los primates resultan ser bien cercanos en sentido e incluso intención a los nuestros. Por ejemplo, las alarmas selectivas de los monos verdes (cercopithecus aethiops) que establecen de una manera muy clara unas identificaciones fonético semánticas precisas y discretas. Esto supone la posesión de un sistema cognitivo de representación muy complejo. Los experimentos han demostrado que estos monos captan los significados de las llamadas y que sus reacciones no son meras respuestas a los sonidos.
o    Skinner, Postal.
-       Si partimos de que el lenguaje humano es una característica propia sólo de nuestra especie, nuestro enfoque será innatista y carecerá de sentido plantearse si otros primates pueden hablar. Los sistemas que podemos encontrar en muchos animales son medios no lingüísticos de transmisión de la información.
o    Aspectos como la capacidad de cualquier sujeto para hablar la lengua materna o el carácter creador del lenguaje humano, apoyan esta perspectiva.
o    Su referencia filosófica es el racionalismo cartesiano y su posterior traducción en la teoría del conocimiento de Kant.
o    Chomsky, Lenneberg, Pinker.
-       Deacon (1997) plantea una postura intermedia. La comparación del lenguaje humano con otros sistemas de comunicación animal, es engañosa. Pero a diferencia de los innatistas, Deacon cree que si los niños humanos se muestran tan hábiles para anticipar en gran medida construcciones sintácticas correctas en muy poco tiempo, no es por una disposición innata de los seres humanos, sino por una carácterística de sus lenguas que las hace asequibles en ese sentido.
o    Deacon plantea el lenguaje como un fenómeno externo que surge, se autoorganiza y evoluciona un tanto al margen de los humanos

Un indicio del momento en que aparece el lenguaje a lo largo del proceso de filogénesis puede fundarse en la presencia de herramientas con un cierto grado de complejidad, pero es fácil caer en argumentos circulares.
Finlay y Darlington (1995) sugieren la evolución de la conducta humana está relacionada con cosas muy diversas:
-       pueden deberse a una tendencia hacia el incremento de competencias diversas
-       como subproducto de una determinada presión selectiva hacia una sola de ellas.
o    Pero es difícil identificar el rasgo de conducta primario (¿uso de herramientas, cohesión social…?)

La capacidad craneana aumenta considerablemente de forma brusca hasta casi la duplicación con el Homo erectus. Esto implica que probablemente durante el desarrollo del género Homo apareció el lenguaje y la capacidad de manipulación del entorno. El área del lenguaje se ha establecido en el lóbulo frontal, sin embargo los tamaños relativos (volumen cerebral/peso del animal) no difieren para el lóbulo frontal en primates y hombres actuales. Esto no sucede en todas las regiones del lóbulo frontal ya que algunas regiones del cortex prefrontal se han desarrollado más en el hombre.

Es difícil defender el aumento de tamaño se refleje en un incremento necesario de la complejidad cognitiva: en nuestra especie misma no se da esa correlación.
Por otra parte, el comportamiento cazador y explorador, el trabajo en equipo, no parecen posibles sin lenguaje: la exploración implica la explicación a los demás de los recursos encontrados y la caza mayor la discusión sobre pistas, condiciones meteorológicas, planes de caza alternativos, etc. (Mithen, 2005).

Posibles factores que intervienen en la aparición del lenguaje en los homínidos.

  1. Aparato fonador. Sistema de producción de sonidos.
  2. Estructruras cerebrales. Relación entre sonidos y significados.
    1. Para Leslie Aiello, la bipedación tiene que ver con la evolución de la inteligencia y el lenguaje. La bipedación requiere un elevado nivel sensoriomotor, un cerebro mayor y un sistema nervioso más complejo. Una vez evolucionado, el cerebro mayor puede emplearse en otras tareas.
  3. Bagaje genético. Mutaciones.
  4. Procedencia: Gestos, manipulación social, cognición.

Para Cela, el mejor punto de partida es la hipótesis chomskiana de la existencia de un bagaje genético importante que convierte la capacidad de hablar es un patrimonio innato de nuestra especie. El Problema de Platón o problema de la pobreza del estímulo apunta a la desproporción entre señales procedentes del medio y respuestas del sujeto (¿cómo es posible aprender con tanta perfección la lengua materna partiendo de medios tan pobres?) y fue explicado por Chomsky invocando una importante carga innata que incluye los elementos profundos de la gramática.
Para Place (2000), esto obliga a postular una aparición súbita de estas capacidades. Pero no es posible imaginar una mutación así, sino que debieron producirse una serie de mutaciones acumuladas a lo largo de millones de años cada una de las cuales proporcionó ciertas ventajas selectivas. Una maduración lenta y gradual de las facultades cognitivas y un salto último dado en nuestra especie o tal vez en los neandertales, es un esquema mínimo de la filogénesis del lenguaje compatible con las propuestas chomskianas.
Las primeras mutaciones serían útiles para la construcción de herramientas. La comunicación en esa época era meramente gestual, semejante a la de los chimpancés.
La facultad de generar mensajes de forma virtualmente infinita es para Chomsky específica e innata, pero es razonable suponer que el camino hacia el lenguaje humano es la suma de una serie muy diversa de aptitudes comunicativas cuya filogénesis se extiende al menos 2 mda, pero además hay que tener en cuenta que en un momento determinado, esa capacidad comunicativa toma un rumbo completamente distinto mediante la aparición de dos cosas:
v  un sistema de producción de sonidos capaz de modular vocales y consonantes (elementos innatos).
v  un medio de identificación fonético/semántico que relaciona las combinaciones de consonantes y vocales con significados (elementos culturales, adquiridos).
v  Esta insólita combinación de elementos innatos y adquiridos obra en feed-back.
Tal capacidad es humana en exclusiva, y pudo generarse mediante mutaciones muy precisas que convertirían el bagaje comunicativo anterior en un lenguaje de tipo nuevo y único.

Modelos teóricos, hipotéticos o especulativos (G. Richards, 1987)

v  Teorías gestuales: Para Gordon Hewes (1973) el tipo de conexiones neuronales necesarias en las tareas de precisión, como construir herramientas líticas, son parecidas a las que se utilizan en una comunicación gestual, que implica también el control motor preciso de las manos.
o    El largo periodo de filogénesis de este tipo de comunicación en los primates habría servido como preadaptación para las actividades de talla.
o    La necesidad de emplear las manos en dos cosas diferentes a la vez, construir y usar herramientas y comunicarse, habría servido de presión selectiva para la transferencia del lenguaje gestual al lenguaje vocal.
o    Según Honorio Velasco, asentándose en la teoría de Hewes, la fabricación y uso de herramientas se relaciona con la especialización del cerebro y la lateralización (predominancia del hemisferio izquierdo). Las formas, filos, y marcas de las herramientas de piedra revelan que la fabricación y el uso se realizaban con la mano derecha. Los datos sobre herramientas en los homínidos parecen muy anteriores a los que se refieren a la capacidad de habla. El supuesto es que la transmisión y el aprendizaje de estas secuencias de acción podrían haber dependido de los gestos, especialmente en los Australopithecus y erectus, hasta constituir un cuerpo de comunicación, una especie de lenguaje mantenido y desarrollado, mientras era primero complementado y luego sustituido por el habla con la emergencia del Homo sapiens moderno.
v  Teorías sociales:
o    Sue Parker (1985) ha recordado que la tesis que liga lenguaje a manipulación social fue una de las preferidas de la sociobiología, aunque la autora entiende que la comunicación lingüística no sería necesaria hasta que las actividades de caza del erectus introdujeron problemas insalvables de otra forma.
o    Jonas y Jonas (1973) sostienen que el lenguaje comenzó como una forma de relación entre madre e hijos. Su uso como comunicación sería un subproducto posterior.
o    Marshack pone el énfasis en los modelos sociales de la comunicación negando que el hecho de fabricar herramientas tenga un significado importante para el origen del lenguaje.
v  Teorías cognitivas.

Además de estos modelos teóricos, se puede elaborar una teoría de tipo empírico, comparando las características actuales del lenguaje con la habilidad correspondiente en los simios. Así, Goodenough (1990) sostuvo que la capacidad de la mente humana para formular proposiciones, evaluarlas como bases para la acción y conectarlas con los impulsos emocionales, apareció en su mayor parte durante la evolución de los primates anterior a la emergencia de los homínidos. El lenguaje en sí mismo surgió como un puente entre la intencionalidad y la acción social y se desarrolló gracias a sus funciones de repertorio y de narración.

Filogénesis del conducto vocal supralaríngeo

La facultad de hablar está relacionada con una determinada configuración anatómica del tramo final de la laringe. Como indica Lieberman, la longitud del tubo formado por la boca debe ser equivalente a la del otro tubo de la parte posterior de la lengua, ya dentro de la faringe, para que se puedan producir los sonidos del habla humana. Como resultado, solo una posición baja de la laringe permite vocalizar. Esto conlleva ciertas complicaciones a la hora de respirar y tragar al mismo tiempo. Los neonatos pueden mamar y respirar al mismo tiempo por la situación muy alta de su laringe, que es muy similar a la de los chimpancés. La laringe “baja” en el cuello en los humanos a los dos años aproximadamente, edad en que los niños empiezan a articular palabras. Todos los primates tienen un saco de aire adherido a una extensión del hioides en forma de copa (bulla), excepto los seres humanos, en los que se ha reducido a un órgano vestigial. En el Australopithecus afarensis estaba presente esta bulla, pero ya estaba ausente en el Homo heidelbergensis. Según los estudios de Bart de Boer (2011), la presencia de este saco hace dificulta la vocalización.
-       Para Aiello, la posición baja de la laringe es una consecuencia de las adaptaciones anatómicas necesarias para la bipedación. Otra consecuencia de la bipedación es la liberación de la laringe de las tareas locomotrices que desempeña en los simios que la utilizan para dar firmeza a pecho y brazos. Al quedar liberada la laringe de esas funciones, las cuerdas vocales pudieron hacerse más membranosas y se capacitaron así para emitir una mayor variedad de sonidos.
-       Laitman (1984) sostiene que los australopitecinos disponían de una laringe en posición alta. El descenso comenzaría en erectus.
-       Lieberman, a partir de las marcas dejadas por los músculos, ha afirmado que el habla sería un fenómeno muy tardío, propio de los seres humanos de aspecto moderno y, en parte, de los neandertales. Estos últimos serían capaces de emitir parte de los sonidos al alcance de los humanos, pero no todos
o    En los neandertales no se observa el descenso de la laringe. Por el contrario, el hioides es idéntico al del sapiens. El hallazgo en Kebara (Oriente Próximo) de un hueso hioides fosilizado (un hueso intermedio entre la laringe y la base del cráneo que da lugar a gran parte de la musculatura lingual y laríngea), perteneciente a un Homo neanderthalensis, nos permite sostener que su aparato fonador era similar al nuestro. Lieberman ha criticado la identificación entre hueso hioides y capacidad de habla.
-       Krantz (1988) piensa que un descenso laríngeo completo sólo se realizó hace 40.000 años (¡coincide con la explosión simbólico-artística del Paleolítico!). La primera fase, hace 200.000 años, habría modernizado el cráneo y especialmente la laringe, dando lugar a una cavidad que supondría la mitad de la actual y permitiría una conducta vocal imperfecta.

Filogénesis del oído

El audiograma de los chimpancés se sitúa entre 1-8 kilohercios, con una depresión sonora entre 2-4 kilohercios.
Ignacio Martínez et al analizaron 5 cráneos procedentes de la Sima de los Huesos y llaegaron a la conclusión de que el heidelbergensis manifestaba una capacidad auditiva muy similar a la de la humanidad actual, con una banda de alta sensibilidad entre 1-5 kilohercios

Pero la mayor parte de las especulaciones sobre el lenguaje de los homínidos se basan en la conducta simbólica (enterramientos y objetos de adorno) y por tanto en el cerebro.

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