jueves, 7 de abril de 2011

El Juicio Final en los griegos y romanos clásicos.

La idea del Juicio Final está bastante extendida en las grandes religiones actuales y también en las religiones de la antigüedad.

En la Odisea de Homero, Minos es el rector de los muertos, a los que imparte leyes.
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Miguel Ángel. Minos. Capilla Sixtina.
Los jueces de la cuaternidad mistérico-órfica, según nos cuenta Platón en Gorgias, eran:

  • Radamante, quien juzgaba las almas de Asia.
  • Éaco, quien juzgaba las almas de Europa.
  • El propio Minos, quien se encargaba de los casos dudosos, al ser el más sabio.
  • Triptólemo.

Estos jueces están en una pradera ante una bifurcación:

  • Un camino conduce a la morada de los bienaventurados, los Campos Elíseos.
  • El otro, lleva al Tártaro, morada de las Erinias (las Furias de los romanos).


Burguereau. Orestes perseguido por las Erinias. (1862)
Esta tradición se incorpora a Roma. Las almas son despojadas de sus vestiduras para poner en evidencia sus culpas, impresas sobre su cuerpo como cicatrices. Pronunciado el jucio, los jueces imponenen estigmas sobre el pecho de quines han de ir a los Campos Elíseos y sobre la espalda a quienes irán al Tártaro.
Esta condición de las almas durará mil años, momento en que se reencarnarán en nuevos cuerpos.

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